La rentabilidad de cualquier explotación agrícola depende directamente de su infraestructura hidráulica. Un correcto mantenimiento de un sistema de riego garantiza una distribución uniforme. Ignorar estas tareas preventivas provoca averías costosas y mermas en la producción. Cuidar cada componente asegura la eficiencia operativa durante muchas campañas productivas.
El mantenimiento preventivo evita paradas críticas durante los momentos de máxima demanda hídrica. Asegura que cada gota de agua llegue a su destino correctamente. Una instalación cuidada alarga su vida útil y rentabiliza la inversión inicial. Descuidar la revisión periódica compromete la uniformidad y calidad de toda la cosecha.
Un chequeo exhaustivo de los componentes vitales garantiza el funcionamiento. Debes prestar atención a las áreas más propensas al desgaste habitual. La detección temprana de fallos evita costosas paradas imprevistas en campaña. Establece un calendario de revisión para estos elementos fundamentales del sistema.
Los filtros protegen todo el sistema de impurezas y partículas sólidas. Limpia periódicamente las anillas o mallas para asegurar el flujo constante. Realiza retrolavados en filtros de arena para mantener su eficacia operativa. Vigila los manómetros para detectar diferencias de presión anormales entre entradas.
Inspecciona las tuberías secundarias en busca de fugas visibles o roturas. Mide la presión en los extremos para asegurar la uniformidad hidráulica. Reemplaza los goteros que presenten signos claros de obstrucción o daño. Verifica el correcto funcionamiento de las ventosas y válvulas de aire.
Este equipo es el cerebro que controla la nutrición del cultivo. Revisa el estado de las bombas dosificadoras y los sistemas de inyección. Es vital calibrar las sondas de pH y conductividad frecuentemente. Comprueba que no existen fugas en las conexiones del equipo principal.
Un plan de higiene integral es vital para el mantenimiento de un sistema de riego.
Elimina los residuos orgánicos y minerales que reducen el caudal operativo.
Evita obturaciones graves aplicando tratamientos preventivos de forma periódica y controlada.
En INTA diseñamos nuestros equipos de fertirrigación y control climático pensando en la durabilidad y la facilidad operativa. Nuestra tecnología automatiza el riego y facilita las tareas preventivas clave. Esto permite alargar la vida útil de la instalación de forma efectiva.
Nuestros controladores gestionan el lavado automático de filtros por diferencia de presión o tiempo. Aseguran que el sistema trabaje siempre en condiciones óptimas sin intervención manual constante.
A través de la plataforma SYSINTA, puedes supervisar lecturas de sensores de presión y caudal en tiempo real. Esto permite detectar fugas, roturas o bloqueos al instante, actuando antes de que el cultivo sufra daños.
Ofrecemos un servicio postventa cercano para ayudarte con la puesta a punto. Garantizamos el suministro de recambios originales y el asesoramiento técnico necesario para mantener tu equipo como el primer día.
Un mantenimiento adecuado transforma la eficiencia técnica en rentabilidad directa para tu negocio agrícola. Confía en la tecnología avanzada y el servicio experto de INTA para mantener tu sistema de riego funcionando a pleno rendimiento campaña tras campaña; contacta con nuestro equipo para diseñar un plan a tu medida.
Se recomienda revisar la calibración al menos una vez al mes o siempre que se observen lecturas sospechosas. Unas sondas descalibradas pueden provocar una nutrición incorrecta y dañar el cultivo.
Depende del tipo de obstrucción. Para precipitados de cal o fertilizantes se usan ácidos (nítrico o fosfórico), mientras que para materia orgánica (algas, biofilm) se recomiendan oxidantes como el peróxido de hidrógeno.
La señal más clara es la falta de uniformidad en el cultivo o zonas secas. Técnicamente, se detecta midiendo el caudal en varios puntos de la línea. Si el caudal ha disminuido significativamente respecto al nominal, hay obturación.
Sí, especialmente en zonas con riesgo de heladas. Vaciar la red evita que el agua se congele y rompa las tuberías o componentes rígidos, además de prevenir el estancamiento de agua que genera biofilm.
Realizar un mantenimiento de un sistema de riego de forma periódica es esencial. Es la única manera de garantizar que los componentes duren más años. Así aseguras que funcionen con la precisión del primer día.


